El otro punto de vista del conflicto de los controladores

Estos dos días atrás he leído muchas barbaridades acerca de los controladores que trabajan en España, entiendo el enfado que tiene la gente, si a mi me ocurriese lo mismo tendría los mismos sentimientos hacia este grupo de profesionales, pero el problema es que, como casi siempre, no se sabe toda la verdad. Solo oímos a una de las partes que aún por encima suele tergiversar la información.En este post intentaré explicar los motivos que han llevado a los controladores a realizar esta "falsa huelga", que me parece una auténtica barbaridad pero que parece que es la única forma que este colectivo tiene de reivindicarse.El principio de la historia se remonta al año 2009 cuando AENA empieza a generar pérdidas año tras año hasta llegar a la barbaridad de 12.000.000.000, sí doce mil millones de €uros. La justificación por parte del Gobierno y de AENA de este gran agujero es que es por culpa de los elevados sueldos de los controladores.Los sueldos de los controladores han ayudado a generar este gran agujero pero lo que realmente ha creado este gran déficit en las cuentas de AENA ha sido la mala gestión de AENA al crear aeropuertos con un gran alto grado de pérdidas como el de Huesca, León, Lérida... e invirtiendo en obras faraónicas como la famosa T4 de Madrid-Barajas, la nueva terminal de Málaga, de Barcelona. Sí, son muy bonitas, mucho diseño, pero bajo mi punto de vista un pelín exageradas.En Febrero el Gobierno saca el famoso decretazo por el que se modifican las condiciones económicas y laborales de los controladores. Se rebajan los sueldos en un 40%, se modifican los tiempos de descanso, vacaciones, turnos...Sí, los controladores cobran una buena pasta al mes, eso no lo pueden negar, pero a mi me parece fantástico. Lo que no quiero es que en un centro de control de tránsito aéreo estén personas no cualificadas. No me hace ninguna gracia estar llegando a Madrid, Barcelona, Las Palmas o cualquier otro aeropuerto de España que tenga bastante tráfico y el ATC que esté con mi vuelo se quede dormido, se angustie porque las separaciones verticales y horizontales se hacen ínfimas, porque existe un vuelo con una urgencia o emergencia y que todo esto haga que peligre la seguridad, no solo de mi vuelo, sino de todos los que estén en frecuencia en ese momento.Aquí, en Canarias,

he escuchado a controladores gestionar urgencias y emergencias sin sobresaltarse ni un ápice y en Madrid he escuchado a controladores gestionando más de 50 vuelos a la hora… calculemos, si un vuelo transporta 120 pasajeros de media multiplicamos por 50 y nos da la nada despreciable cifra de 6000 pasajeros en 1 hora. Si eso no es stress que venga dios y lo vea. Tienes en tus manos la seguridad de 6000 personas a la hora, si el turno es de 4 horas….

Sinceramente, prefiero que cobren sus buenos sueldos y tengamos un espacio aéreo seguro a que cobren menos y coger un avión suponga otro riesgo, el otro riesgo al que me refiero es a la gran deslabor que hace los inspectores de la DGAC, pero eso es otra historia.

Antes del «decretazo» los controladores plantearon la posibilidad de hacer una huelga legal, a la que todos tenemos derecho, pero tan pronto AENA se enteró amenazó con parar todas las negociaciones hasta que se garantizara que no se haría la huelga.

Los controladores continúan negociando y trabajando sin realizar la huelga y se llega, en agosto, al acuerdo del número máximo de horas que tenían que trabajar al año, los turnos de descanso y otras cuestiones.

Hasta aquí todo parece más o menos normal, pero pasa el tiempo y AENA no cumple prácticamente ninguno de los puntos que se acordaron en agosto, vacaciones, días de descanso. AENA además de no cumplir pretendía que los controladores estuviesen 24 horas al días, 365 días al año disponibles para acudir a su puesto de trabajo en cualquier momento.

Pero lo que ha generado todo este revuelo ha sido que en agosto se estipularon 1670 horas de trabajo anuales, en estas horas entraban las bajas, derechos por paternidad, cursos de reciclaje obligatorios, tiempo fuera de frecuencia… De repente en Santiago de Compostela los controladores que trabajan allí se dan cuenta de que ya han cumplido todas las horas que por ley, así lo pactó el gobierno, tenían que trabajar, por lo que no podían trabajar más legalmente, aunque quisieran.

Ante esta situación el gobierno, para cubrirse las espaldas, saca un parche, otro decretazo, en el que las horas que no se está en frecuencia no cuentan como horas de trabajo, y lo sacan exactamente el 3 de diciembre, justo antes del puente, demasiado listillos quisieron ser y le salió el tiro por la culata y se montó el gran lio.

El gran lío acaba con el gobierno decretando un «estado de alarma» y los militares accediendo a los centros de control, esto no significa que se vayan a hacer cargo del tráfico, porque no pueden y no están cualificados para ello, sino que ordenan a los controladores a realizar su trabajo y el que se niegue puede ser detenido y juzgado militarmente ( ¿esto pasaba en tiempos de Franco? ).

Al final lo que los controladores reclaman no es más dinero sino que se cumpla lo pactado y que el gobierno no saque parches para cubrirse las espaldas.

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